Los trastornos mentales y por consumo de sustancias afectan a personas de toda condición y edad. Estas enfermedades son comunes, recurrentes y a veces graves. Las enfermedades mentales son tratables y muchas personas se recuperan.
La salud mental influye en la capacidad de una persona para hacer frente a los factores de estrés que existen en su vida. Los factores de protección y los comportamientos saludables pueden ayudar a prevenir la aparición de enfermedades mentales cuando las condiciones de vida y el entorno permiten a las personas adoptar y mantener estilos de vida saludables.
Sin embargo, aunque en las últimas décadas se han logrado avances impresionantes para reducir la carga para la salud y los años de vida perdidos por enfermedades cardiacas y algunos tipos de cáncer, la carga que supone para la población la mala salud mental no ha mejorado. La carga tanto de los trastornos por consumo de sustancias como de los trastornos depresivos ha aumentado en Estados Unidos.
La salud mental influye en la forma en que las personas se relacionan con los demás, toman decisiones y manejan el estrés, aspectos importantes para una comunidad sana y próspera.
El tratamiento de la salud mental podría no estar al alcance de todas las personas por igual, especialmente de los grupos raciales y étnicos y de los miembros de las comunidades de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, queer, intersexuales y asexuales (LGBTQIA), que están escasamente representados entre los proveedores.
Dado que la carga sigue siendo elevada y que los avances anteriores han sido modestos, abordar los problemas de salud mental que afectan a la salud y el bienestar de las personas puede ayudar a lograr avances significativos en la reducción de la carga para la salud a nivel de la población.
